Aprendiendo a ser Community Manager

Con alegría e ilusión doy hoy el primer paso en mi blog “de todo se aprende” porque si algo tengo claro, es precisamente esto.

Me ha costado encontrar mi sitio en el mundo Social Media (todavía estoy en ello ) en mi cabeza resonaban ideas esparcidas y desordenadas, algunas con más fuerza que otras que no me dejaban avanzar. Y es que, en este mundo, es común que al principio el exceso de información pueda saturar a más de uno.

También me he cuestionado el interés que podría tener un blog escrito por mí y en qué dirección navegar: “¿Cómo lo enfoco, de un modo más bien profesional, personal, o me centro en buscar un atractivo para los lectores en potencia?” Hoy día creo que encontrar la perfecta armonía y equilibrio entre estos tres enfoques puede ser la opción más satisfactoria…aunque esto no es tan sencillo como pueda parecer a priori.

En mi corta experiencia en Social Media podría decir que he aprendido lo equivalente a la punta del iceberg, queda mucho camino por recorrer y es muy importante ser consciente de ello. Nadie nace Community Manager, pero por encima de todos los conocimientos ténicos, aplicaciones y herramientas de medición, deben brillar siempre el sentido de la intuición, serenidad, un poquito de humildad y sobre todo la sensatez.

Estar dispuesto a escuchar, interesarse, aprender de “los grandes” y renovarse casi a diario son también pautas indispensables para aportar calidad a nuestro trabajo, así como saber identificar a los “farsantes” o también conocidos como “vendedores de motos” de los que hablaré de forma detallada más adelante.

Darle el respeto que se merece a esta emergente profesión, aportar mi propia visión y hacer entender que ser Community Manager no es tan fácil como darse de alta en las más populares redes sociales con el fin de divulgar las cualidades del producto que quieres vender, esa es una de mis metas en esta nueva andanza personal-profesional.

Para conseguirlo trataré de formarme cada día y también con mis herramientas personales (un poco de creatividad, imaginación, ilusión, optimismo, voluntad, interés y sobre todo mucha cordura) para, algún día, poder manejarme en el mundo Social Media del modo más profesional que me sea posible, aunque, como una vez de niña respondí a alguien que me había preguntado si había terminado de estudiar para un examen, “de estudiar nunca se acaba”.