Facebook, ¿cuál es tu límite?

Hola amigos!
 
hoy me gustaría exponeros una breve reflexión relacionada con el universo Facebook.
 
 
Sí, me he estado documentando, Facebook es la red social que, al parecer, más adeptos gana al día a nivel mundial.
Lanzada al mundo en el año 2006, presumió de feeling con sus usuarios, y en sólo 2 años conseguió recaudar 100 millones de cuentas…impresionante,¿verdad? Los años van pasando y las cifras continúan subiendo como la espuma…llegando a la friolera cantidad de 500 millones de usuarios en el año 2010, hoy día ya han sobrepasado los 800 milones.La presencia de Facebook en los distintes países de este nuestro planeta también se ha visto aumentada en estos últimos años…casi me atrevería a afirmar que al menos el 50% de los países utilizan Facebook para comunicarse por la red.
 
 
Pero…¿por qué nos gusta tanto Facebook? Es que no hay otras herramientas de comunicación en internet de iguales posibilidades o incluso mejoradas?Es cierto que la versatilidad de Facebook facilita la comunicación en gran medida tanto al “usuario de a pie” como a las pequeñas, medianas y grandes empresas que, ven el la red una oportunidad de oro de acercamiento a sus clientes (reales o potenciales), saben que este tipo de medios sociales aumentan su visibilidad y posicionamiento en la red y que, de una forma muy económica, alcanzarán mayor repercusión de lo que, hace no tantos años, era impensable intuír.
 
 
Entonces….¿hacia dónde nos lleva la frenética y contínua expansión del universo Facebook? ¿Quién será capaz de pararle los pies, revelarle?
 
 
Dejo estas preguntas en el aire (y una de mis modestas viñetas) espero que alguien de vosotros se anime comentar, porque estoy segura de que todos tenéis vuestra propia visión definida respecto a este tema.
 
 
 
Muchos saludos!!
 
 

Aprendiendo a ser Community Manager

Con alegría e ilusión doy hoy el primer paso en mi blog “de todo se aprende” porque si algo tengo claro, es precisamente esto.

Me ha costado encontrar mi sitio en el mundo Social Media (todavía estoy en ello ) en mi cabeza resonaban ideas esparcidas y desordenadas, algunas con más fuerza que otras que no me dejaban avanzar. Y es que, en este mundo, es común que al principio el exceso de información pueda saturar a más de uno.

También me he cuestionado el interés que podría tener un blog escrito por mí y en qué dirección navegar: “¿Cómo lo enfoco, de un modo más bien profesional, personal, o me centro en buscar un atractivo para los lectores en potencia?” Hoy día creo que encontrar la perfecta armonía y equilibrio entre estos tres enfoques puede ser la opción más satisfactoria…aunque esto no es tan sencillo como pueda parecer a priori.

En mi corta experiencia en Social Media podría decir que he aprendido lo equivalente a la punta del iceberg, queda mucho camino por recorrer y es muy importante ser consciente de ello. Nadie nace Community Manager, pero por encima de todos los conocimientos ténicos, aplicaciones y herramientas de medición, deben brillar siempre el sentido de la intuición, serenidad, un poquito de humildad y sobre todo la sensatez.

Estar dispuesto a escuchar, interesarse, aprender de “los grandes” y renovarse casi a diario son también pautas indispensables para aportar calidad a nuestro trabajo, así como saber identificar a los “farsantes” o también conocidos como “vendedores de motos” de los que hablaré de forma detallada más adelante.

Darle el respeto que se merece a esta emergente profesión, aportar mi propia visión y hacer entender que ser Community Manager no es tan fácil como darse de alta en las más populares redes sociales con el fin de divulgar las cualidades del producto que quieres vender, esa es una de mis metas en esta nueva andanza personal-profesional.

Para conseguirlo trataré de formarme cada día y también con mis herramientas personales (un poco de creatividad, imaginación, ilusión, optimismo, voluntad, interés y sobre todo mucha cordura) para, algún día, poder manejarme en el mundo Social Media del modo más profesional que me sea posible, aunque, como una vez de niña respondí a alguien que me había preguntado si había terminado de estudiar para un examen, “de estudiar nunca se acaba”.